Priostería

Una de las facetas o áreas de la hermandad en la que los hermanos pueden sentirse útiles, desarrollados e integrados dentro de la hermandad es la priostería.

El trabajo fundamental del equipo de priostes, comandados por los dos responsables tanto del Señor del Prendimiento como de la Señora del Rosario, consiste en cuidar, limpiar, montar y tener totalmente controlados y en perfecto estado de revista los enseres de la hermandad.

De ellos, de los priostes, depende que la Señora del Rosario, por ejemplo, luzca espléndida durante el año, trabajando codo con codo con el vestidor de las imágenes, de ellos depende que Ellos, nuestros Amantísimos Titulares, tengan los cultos internos y externos que se merecen.

Pongámonos, por ejemplo, en las frenéticas jornadas de trabajo que se suceden en la Cuaresma y que con los cultos internos al Señor y montaje de pasos desembocan en la fantástica jornada del Jueves Santo y en nuestra Salida Penitencial.

enseres_historiaProbablemente pocos de los lectores se habrán planteado el callado, entregado,  gratificante y sobre todo ilusionante y cariñoso trabajo que hay detrás de los artísticos montajes de cultos de nuestra hermandad.
Todo comienza con las reuniones del equipo de priostía, en ellas, que se suceden cada miércoles en nuestra casa de hermandad, donde los priostes deciden todo acerca del montaje de cultos o pasos; qué flores se van a usar, color de la cera, cantidad, dibujo de la candelería, vestimenta de las imágenes, fechas de limpieza…. Todo, absolutamente todo, se le presenta a la hermandad a través de la Junta, y una vez aprobado el proyecto empieza el trabajo.

Se limpian los enseres, se suele ir adelantando trabajo los sábados del año por la mañana, donde en un ambiente muy distendido, en el que alguna que otra broma provoca las carcajadas de los presentes hacen que el rato pase volando y que la sensación de formar parte muy activa de la hermandad se haga patente.

Basta con hablar con cualquiera de los que forman parte de los priostes o equipos de montaje para ver cómo se vive la cuaresma en el seno de este grupo de hermanos que empiezan su jueves Santo particular con mucha antelación.
Desde que los pasos, por ejemplo, llegan a la iglesia tras la mudá, la actividad es desbordante pero llena de ilusión y fuerza. De la nada, de un  esqueleto de madera, se monta poco a poco, con el máximo cariño, respeto, cuidado y minuciosidad, la Catedral que durante unos días albergará a la Señora del Rosario y sobre la que Ella, la Madre de Dios, se paseará pos las calles de Linares derramando amor y recogiendo rezos y plegarias.

Momento álgido es, por ejemplo, la preparación de la vestimenta de la Señora, el respeto y cariño con que se la baja del altar de la capilla, o como eL Señor, con su ropa ya preparada, baja con su rotundidad personalísima y llena de lágrimas los ojos de los que tienen la suerte de compartir ese momento íntimo con Él.
Se vive además intensísimamente la vida de la hermandad, con el reparto de túnicas y papeletas de sitio, con el ir y venir a la casa de hermandad a por alguna cosa, se comentan temas cuaresmales, ensayos de costaleros, nuevas marchas, incluso se habla de temas “lúdicos” como futbol, toros….

Y llega la mañana del Jueves Santo, cuando todo está preparado, y veremos el frenesí de los priostes engalanados trayendo y llevando enseres de última hora, desmontando el altar de insignias para la Estación de Penitencia, colgando los carteles de los tramos por la iglesia, y mientras, entre idas y venidas, una mirada furtiva llena de orgullo hacia Ellos, hacia la majestuosidad del Paso del Señor o hacia la maravillosa obra de arte que es un palio en la terribilitá que precede a su paseo sonoro por las calles de la ciudad.

A estos hombres y mujeres se les nota el iris burdeos de ser del Prendimiento, ese fondo de ojo del que sabe lo que cuesta y lo que se siente al trabajar por su hermandad, al conocer los entresijos del escenario de la Pasión, al ser los tramoyistas del rezo eterno que es una Estación de Penitencia.

Hay quien dice que si no se ha trabajado en la priostía de una hermandad no se sabe lo que es ser cofrade, yo voy algo más allá, el trabajar con los priostes hace que el hermano le tome el pulso real a la hermandad, viva las vísperas como una ansiosa espera llena de horas cortas que pasan como una exhalación,  y que acaban con el esplendo del Señor Prendido y su Santísima Madre del Rosario en las calles de Linares.

Esta solo es una muestra del trabajo de los priostes, porque podríamos hablar del montaje de cada culto, de las vivencias de la feria, de todo lo que rodea a la laboriosa pero gratificante entrega del prioste por su hermandad. Podemos decir que ellos son los guardianes de las cosas de Dios, aquellos que les hablan al oído al Señor y Su Santísima Madre y les tienen preparados su ajuar de Reyes de la Tierra.